“Este twit, a esta hora, es especial. 4 meses atrás, cada 24.” Así empecé, publicando en mi cuenta de twitter, este 24 de marzo.
Hay personas que con un par de detalles muy simples, se ganan la confianza y se meten en el corazón. Quisiera poder contener a esas personas en un “amor para siempre” o tener el poder de volver lo efímero de un sentimiento, en lo eterno de una palabra. No lo sé, pero este 24 tiene un sabor particular.
No siendo un día común y muy cercano a las 2:00 a.m, empiezo a vomitar en palabras lo que mi cerebro teje con vagos recuerdos y experiencias hace pocas horas vividas:
Antes con pocas palabras de amor o ternura, hoy con muchas que nunca sobran, entiendo que hay ganas.
Con actos que me hablan contundentes, me siento seguro.
Con mi afán de tranquilidad y tu apretón de manos, bajo mi ritmo.
Con una cabeza torpe y un cuerpo grande y robusto, esa risa un tanto burletera, me dice que puedo confiar.
Con plata o sin plata, un puchero me hace quedar.
Cuando no hay más ganas, esos ojos y miradas rayadas me salvan el día.
Cuando no pueden caber más problemas, dos o tres silabas no me dejan sentir solo.
Cuando todo me estaba saliendo mal, nos cruzamos en el camino.
“Es difícil encontrarse un tesoro en esta vida, muchos se la pasan buscándolos y nunca lo encuentran, otros así tengan un mapa, se pierden. Yo soy un tesoro, cuídame! Que te aseguro que yo sabré cuidarte.”
te dejo esta canción.
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